¡Hola, mis queridos exploradores de la vida! ¿Alguna vez se han detenido a pensar si el camino que están recorriendo día a día es verdaderamente el suyo?
Sé que en este mundo que va a mil por hora, lleno de distracciones digitales y expectativas ajenas, es fácil sentir que navegamos a la deriva, sin una brújula clara que nos indique nuestro verdadero norte.
Y créanme, ¡lo entiendo perfectamente! Yo misma he pasado por esas etapas de incertidumbre, buscando algo más allá de la rutina, algo que le dé un sentido profundo a cada despertar.
Últimamente, he notado que muchísimas personas, sin importar la edad, están en esa misma búsqueda de una conexión más auténtica consigo mismas y con el mundo.
Ya no es suficiente con “tener”; la gente anhela “ser” y sentirse plenamente realizada. Es como si el universo nos estuviera empujando a mirar hacia adentro, a descubrir esa chispa única que nos hace vibrar.
Si sienten ese llamado, si la idea de vivir una vida con un propósito claro les resuena, entonces están en el lugar correcto. ¡Prepárense! Porque hoy vamos a desvelar juntos las claves para encontrar ese propósito vital que tanto anhelamos.
Desenterrando la chispa que te enciende: Tus pasiones y talentos ocultos

¡Mis queridos exploradores! Si hay algo que he aprendido en este viaje de buscar mi propio camino, es que el primer paso es mirar hacia adentro, muy, muy adentro.
¿Recuerdan ese brillo en los ojos que tenían cuando eran niños y hacían algo que amaban? A veces, con la rutina y las responsabilidades, olvidamos esas pequeñas cosas que nos hacen sentir vivos.
Piensen en aquello que les roba horas sin que se den cuenta, eso que harían incluso si nadie les pagara un solo euro. Esos son los susurros de su alma, la melodía que les indica su verdadera pasión.
Yo misma me redescubrí cuando volví a conectar con mi amor por contar historias y compartir experiencias, algo que había aparcado por la universidad y el “trabajo serio”.
Fue como reencontrarme con una vieja amiga que me conocía mejor que nadie. No tengan miedo de soñar, de recordar esas aficiones que pensaban que eran “cosas de niños” o “pérdidas de tiempo”.
A menudo, es ahí donde reside nuestro mayor potencial. Esas pasiones, combinadas con lo que naturalmente se les da bien, son el caldo de cultivo de su propósito vital.
¿Se les ocurre algo ahora mismo? Anótenlo, ¡es oro puro!
Escuchando los susurros de tu alma: Lo que te hace vibrar
Todos tenemos esas actividades que nos absorben por completo, donde el tiempo parece detenerse y la energía fluye sin esfuerzo. Para algunos, es pintar; para otros, organizar eventos; y para muchos, como yo, es sumergirse en la escritura o conectar con personas a través de un buen relato.
Me acuerdo de una amiga que siempre se sentía agotada después del trabajo, pero en cuanto llegaba a casa y empezaba a cuidar su pequeño huerto urbano, su rostro se iluminaba.
Esa es la señal. Es su alma hablándoles, diciéndoles: “¡Aquí estoy! ¡Esto es lo que me llena!”.
No es necesario que sea algo “grande” o “productivo” según los estándares de la sociedad. Puede ser tan simple como pasar horas leyendo sobre un tema específico, ayudar a sus vecinos, cocinar para sus seres queridos o incluso resolver rompecabezas complejos.
Lo importante es que les genere una sensación de plenitud y alegría genuina. Dense permiso para explorar estas vibraciones, para experimentarlas sin juicios.
De la afición al don: Identificando tus habilidades naturales
Además de lo que nos apasiona, están las cosas en las que, simplemente, somos buenos. ¿Alguna vez alguien les ha dicho: “¡Oye, eres genial en esto!”? O quizás notan que algo que para otros es un desafío, a ustedes les sale con una facilidad asombrosa.
Esas son sus habilidades innatas, sus talentos naturales. Para mí, siempre fue la comunicación. Podía pasar horas charlando con la gente, conectando, escuchando.
Nunca pensé que eso podría ser la base de algo más grande, ¡hasta que lo fue! Esos dones no son casualidad; son herramientas que les han sido dadas para cumplir un propósito.
Piensen en cómo podrían esas habilidades, incluso las más “mundanas”, transformarse en algo significativo. Tal vez eres un excelente oyente y podrías ser un mentor, o tienes una habilidad para organizar que podría usarse en proyectos comunitarios.
No subestimen nada. Todos tenemos un don esperando ser descubierto y pulido.
El mapa invisible: Tus valores, tu brújula interna
Si las pasiones son el motor que nos impulsa, los valores son la brújula que nos mantiene en el rumbo correcto. Imaginen que están en un crucero por el Mediterráneo, pero sin un mapa o un destino claro; podrían terminar en cualquier parte.
Lo mismo sucede con nuestra vida. Nuestros valores son esas creencias profundas que guían nuestras decisiones, lo que consideramos realmente importante y lo que nos define como personas.
Hace años, me sentía un poco perdida, tomando decisiones que no resonaban conmigo. Fue cuando me detuve a reflexionar sobre lo que realmente valoraba –la honestidad, la libertad, la conexión humana, el impacto positivo– que todo empezó a encajar.
Es como tener un faro que ilumina el camino en la oscuridad. Si no tenemos claros nuestros valores, es muy fácil dejarnos arrastrar por las expectativas de los demás, por las modas o por lo que “deberíamos” hacer, terminando en un lugar que no nos hace felices.
Tómense un momento para pensar en qué principios son innegociables para ustedes, aquello por lo que estarían dispuestos a luchar.
¿Qué es irrenunciable para ti? Descubriendo tus pilares
Para descubrir tus valores, a veces ayuda pensar en momentos en los que te sentiste profundamente feliz, orgulloso o, por el contrario, muy frustrado.
¿Qué principios estaban en juego? Por ejemplo, si una situación te hizo sentir injusticia, es probable que la justicia sea un valor importante para ti.
O si un logro te llenó de alegría, quizás la excelencia o el crecimiento personal sean tus pilares. Me pasó una vez que tuve que elegir entre un trabajo muy bien pagado, pero que implicaba sacrificar mi tiempo con la familia y mi autonomía, y otro con menos sueldo, pero más flexibilidad y alineado con mis ideales.
Al final, mi valor de “libertad” y “familia” pesó más que el “dinero”. Fue una decisión difícil, sí, pero nunca me arrepentí porque estaba basada en lo que realmente era importante para mí.
Haz una lista, sin censurarte, de todo lo que consideras vital en tu vida.
Viviendo en coherencia: Cuando tus acciones se alinean con tus creencias
Una vez que identificamos nuestros valores, el siguiente paso, y el más crucial, es vivir de acuerdo con ellos. De nada sirve decir que valoramos la honestidad si luego actuamos con hipocresía, ¿verdad?
La coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos es la base de nuestra paz interior y nuestra autenticidad. Cuando vives alineado con tus valores, sientes una profunda satisfacción, una especie de tranquilidad que te dice que estás en el camino correcto.
Puede que no siempre sea fácil; a veces implica tomar decisiones impopulares o ir contracorriente. Pero créanme, la recompensa de la integridad es invaluable.
He notado cómo mi propio bienestar y mi energía se disparan cuando siento que cada paso que doy, cada palabra que pronuncio, está en sintonía con mis principios más profundos.
Es el verdadero secreto para construir una vida con un propósito que se sienta sólido y real.
Más allá de la idea: Transformando sueños en pequeños pasos
¡Oh, el mundo de los sueños! Todos tenemos esa lista de cosas que nos gustaría hacer, de esas metas ambiciosas que a veces parecen tan lejanas que las guardamos en un cajón.
Pero, ¿saben qué? Un propósito vital no es solo una idea bonita; es algo que se construye día a día, con acciones concretas. Es fácil quedarse paralizado por la magnitud de nuestros objetivos, pero la clave está en desmenuzarlos, en convertirlos en pequeños pasitos, casi imperceptibles, pero constantes.
Piénsenlo como subir una montaña: no se escala de un solo salto, sino piedra a piedra, con paciencia y persistencia. Yo, por ejemplo, cuando empecé con el blog, el sueño de llegar a miles de personas me parecía una locura.
Pero me propuse escribir un post a la semana, luego responder todos los comentarios, luego aprender algo nuevo de SEO cada mes. Pequeñas acciones que, con el tiempo, han sumado.
La inercia es poderosa, y cada pequeño paso genera el impulso para el siguiente. No esperen el momento perfecto, ¡porque no existe!
Del pánico a la acción: Rompiendo el gran objetivo en pedacitos
Uno de los mayores obstáculos para empezar a perseguir nuestro propósito es la sensación de abrumación. Tenemos una visión enorme, y no sabemos por dónde empezar.
Mi consejo es que tomen ese gran “qué” y lo conviertan en muchos “cómos” muy específicos y alcanzables. Si su propósito es ayudar a la comunidad, en lugar de pensar “voy a cambiar el mundo”, piensen: “voy a investigar organizaciones locales esta semana”, o “voy a dedicar una hora a ser voluntario el próximo mes”.
Si sueñan con escribir un libro, su primer paso no es “escribir el libro”, sino “escribir un capítulo”, o incluso “escribir el esquema del capítulo uno”.
Cuando tenemos tareas pequeñas y claras, es mucho más fácil dar el primer paso. La satisfacción de completar esas micro-metas es una fuente inmensa de motivación que les empujará a seguir adelante.
La prueba y el error como maestros: Aprendiendo de cada intento
En este camino de construir nuestro propósito, es fundamental entender que no todo saldrá perfecto a la primera. ¡Y eso está bien! La vida es un constante aprendizaje, y cada “error” no es más que una oportunidad para ajustar el rumbo, para mejorar, para crecer.
Recuerdo una vez que lancé una sección nueva en el blog que, francamente, no tuvo la acogida que esperaba. Al principio me frustré, ¡claro que sí! Pero en lugar de darme por vencida, me senté a analizar qué había fallado, pregunté a mi audiencia qué esperaban y, con esa información, relancé la sección de una forma totalmente diferente y mucho más exitosa.
No teman experimentar, probar cosas nuevas. La “perfección” es el enemigo de la acción. Es mejor empezar, equivocarse y aprender, que no empezar nunca por miedo a fallar.
Cada intento, cada ajuste, los acerca un poquito más a esa versión de ustedes mismos que está viviendo su propósito plenamente.
Navegando las tormentas: Derribando miedos y dudas
Ay, los miedos y las dudas… ¿Quién no los ha sentido? Esos pequeños saboteadores internos que, a veces, nos impiden avanzar incluso cuando tenemos claro lo que queremos.
Nos susurran al oído: “No eres lo suficientemente bueno”, “Vas a fracasar”, “Qué van a decir los demás”. Créanme, he bailado con ellos más de una vez.
Pero he aprendido que estos miedos son solo eso: pensamientos, no realidades. Son como nubes pasajeras en el cielo de nuestra mente. La clave no es eliminarlos por completo, porque siempre aparecerán, sino aprender a gestionarlos, a verlos por lo que son y no permitir que controlen nuestras acciones.
Recuerdo una vez que estaba a punto de dar una charla importante, y el pánico me invadió. Pensé en cancelar, en huir. Pero respiré hondo, recordé mi propósito y me dije: “Aunque tengas miedo, hazlo con miedo”.
Y al final, fue una experiencia increíble. No dejes que esas voces internas te roben la oportunidad de vivir la vida que anhelas.
El diálogo interno: Cambiando la voz crítica por la voz amiga
Todos tenemos un monólogo interno constante. La pregunta es: ¿esa voz es nuestra aliada o nuestra enemiga? Si tu voz interior es predominantemente crítica, juzgadora o pesimista, es hora de reeducarla.
Empieza por identificar esos pensamientos negativos y, conscientemente, desafíalos. Por ejemplo, si te dices: “Esto es demasiado difícil para mí”, respóndete: “Puede que sea un desafío, pero estoy dispuesto a aprender y a intentarlo”.
Yo solía ser muy dura conmigo misma, exigiendo la perfección en todo. Pero con el tiempo, aprendí a hablarme como le hablaría a mi mejor amigo, con compasión y aliento.
Es un ejercicio diario, pero increíblemente liberador. Imagina cómo cambiaría tu perspectiva si tu principal porrista fueras tú mismo. Practica la auto-compasión y la gratitud por tus esfuerzos, por pequeños que sean.
No estás solo: Buscando apoyo y perspectiva

Otra estrategia poderosa para derribar miedos es recordar que no tenemos que hacerlo todo solos. A veces, compartir nuestras preocupaciones con alguien de confianza puede aliviar una carga enorme.
Un amigo, un mentor, un familiar… Alguien que pueda ofrecerte una perspectiva diferente, un consejo o simplemente un oído atento. Recuerdo una vez que estaba en un momento de gran incertidumbre con un proyecto personal.
Hablé con una amiga que ya había pasado por algo similar, y sus palabras no solo me tranquilizaron, sino que me dieron ideas prácticas que yo no había considerado.
A veces, la simple validación de nuestros sentimientos por parte de otra persona ya es un bálsamo. No hay vergüenza en pedir ayuda o en buscar orientación.
De hecho, es una señal de fortaleza y de inteligencia. Rodéate de personas que te inspiren y te impulsen hacia adelante, no que alimenten tus dudas.
Tu tribu, tu combustible: El poder de la conexión humana
Si hay algo que he valorado enormemente en mi camino hacia el propósito, es la gente. ¡Sí, la gente! Esos seres maravillosos que te acompañan, te inspiran, te retan y te apoyan cuando más lo necesitas.
A veces pensamos que debemos ser lobos solitarios en esta búsqueda, pero créanme, la conexión humana es un combustible poderosísimo. Encontrar a tu “tribu”, esas personas que comparten tus valores, tus intereses o simplemente tu visión de un mundo mejor, es como encontrar un oasis en el desierto.
Me ha pasado que, en momentos de desmotivación, una conversación con un colega o un comentario inspirador de un lector me han dado el empujón que necesitaba para seguir.
No subestimen el poder de un buen “¡Ánimo, tú puedes!” o de un debate enriquecedor. Somos seres sociales, y nuestra energía se multiplica cuando la compartimos.
Compartiendo el camino: Encontrando compañeros de viaje
¿Cómo encontrar a esa tribu? Pues, ¡salgan ahí fuera! No tengan miedo de unirse a grupos, asistir a eventos, participar en comunidades online o incluso iniciar conversaciones con personas que les parezcan interesantes.
Piensen en sus pasiones y busquen a otros que las compartan. Si les gusta la fotografía, busquen clubes de fotografía; si les interesa la sostenibilidad, conéctense con activistas locales.
Cuando yo empecé a participar en grupos de bloggers, mi mundo se abrió. No solo encontré apoyo y consejos, sino también amistades increíbles con las que puedo celebrar victorias y compartir desafíos.
No se trata de tener cientos de amigos, sino de tener unas pocas conexiones auténticas que te nutran y te hagan sentir parte de algo más grande.
Inspiración en cada esquina: Aprendiendo de otras historias
Además de los compañeros de viaje directos, la inspiración puede venir de muchas otras fuentes. ¡Y benditas sean las historias! Leer sobre la vida de personas que han seguido su propósito, escuchar podcasts de entrevistas o ver documentales puede ser increíblemente motivador.
No se trata de copiar el camino de nadie, sino de extraer lecciones, de ver cómo otros han superado obstáculos y han encontrado su propio sentido. Recuerdo un libro sobre una mujer que dejó su trabajo corporativo para abrir una panadería en un pueblo pequeño; su historia me conmovió profundamente y me dio el valor para seguir mis propios instintos, a pesar de las dudas.
Cada persona tiene una sabiduría única, y al abrirnos a escuchar y aprender, enriquecemos nuestro propio viaje. Las historias son espejos que nos muestran posibilidades que quizás no habíamos imaginado para nosotros mismos.
Sembrando intenciones, cosechando plenitud: Viviendo el propósito cada día
¡Y aquí llegamos al corazón del asunto! Encontrar tu propósito no es un destino al que llegas y ya está, sino una forma de vivir. Es una semilla que plantas y que debes regar cada día con intenciones y acciones conscientes.
Es la diferencia entre simplemente existir y vivir con un sentido profundo, con esa chispa encendida que mencionábamos al principio. No se trata de hacer grandes gestos heroicos constantemente, sino de infundir cada pequeña acción de tu día a día con el significado de tu propósito.
Desde cómo te relacionas con los demás hasta cómo abordas tu trabajo, tu tiempo libre o tus responsabilidades. Cuando vives con intención, todo cobra un nuevo color, una nueva resonancia.
Yo siento una enorme gratitud cuando miro hacia atrás y veo cómo cada pequeña elección, cada momento de reflexión, me ha traído hasta donde estoy, compartiendo esto con ustedes.
El día a día con un porqué: Pequeños gestos que suman
¿Cómo se traduce esto en la práctica? Pues, si tu propósito es ayudar a los demás, cada vez que ofreces una sonrisa, escuchas con atención a alguien o das un consejo sincero, estás viviendo tu propósito.
Si tu propósito es la creatividad, cada vez que dedicas un rato a tu hobby, aunque sea un garabato, lo estás alimentando. La clave está en ser consciente de cómo tus acciones, por insignificantes que parezcan, contribuyen a ese propósito mayor.
Por ejemplo, en mi caso, cada post que escribo, cada comentario que respondo, lo hago con la intención de inspirar, de conectar, de ser útil. Y esa intención cambia por completo la experiencia.
No esperes a las grandes oportunidades; crea esas oportunidades en tu cotidianidad. Esos pequeños gestos son los cimientos de una vida con sentido.
Flexibilidad y reinvención: Tu propósito evoluciona contigo
Finalmente, quiero que sepan algo muy importante: el propósito no es algo estático. No es una fotografía, sino una película en constante movimiento. A medida que creces, aprendes y evolucionas, tu propósito también puede hacerlo.
Lo que te llenaba de sentido hace cinco años, puede que hoy necesite un ajuste, una nueva perspectiva. Y eso está bien, ¡es parte de la aventura de vivir!
Yo misma he visto cómo mi forma de entender mi propósito ha cambiado y se ha profundizado con los años. Al principio, era solo “compartir”. Ahora, es “inspirar a la acción con autenticidad”.
Permítanse esa flexibilidad, esa capacidad de reinvención. Escuchen su voz interior, sigan explorando y confíen en que, en cada etapa de su vida, su propósito se revelará de la forma más hermosa y significativa.
La vida es un lienzo en blanco, y tú eres el artista. ¡A pintar!
| Componente Clave | Descripción Breve | Impacto en tu Propósito |
|---|---|---|
| Pasiones y Talentos | Actividades que te llenan de energía y habilidades naturales. | Son el motor y las herramientas para expresarte y contribuir. |
| Valores Fundamentales | Principios innegociables que guían tus decisiones. | Actúan como tu brújula interna, asegurando que tomes decisiones coherentes. |
| Acciones Concretas | Pequeños pasos que transforman tus sueños en realidad. | Crean impulso y te acercan progresivamente a tus metas. |
| Superación de Miedos | Gestión de dudas y pensamientos negativos. | Libera tu potencial y te permite tomar riesgos necesarios. |
| Conexión Humana | El apoyo y la inspiración de tu comunidad. | Te brinda fortaleza, perspectiva y un sentido de pertenencia. |
| Intención Diaria | Infundir significado en cada gesto cotidiano. | Transforma la rutina en un camino consciente hacia la plenitud. |
Concluyendo Nuestro Viaje
Mis queridos exploradores del alma, espero que este recorrido por la búsqueda de vuestro propósito os haya encendido una chispa interior. Recordad que este no es un destino al que se llega, sino un viaje continuo de autodescubrimiento y crecimiento. Cada pequeño paso que deis, cada momento de reflexión y cada conexión que forjéis, os acerca a una vida más plena y auténtica. No os apresuréis, disfrutad del proceso y confiad en la sabiduría que reside en vuestro interior. ¡El mundo espera vuestra esencia única!
Información Útil para Tu Camino
1. Reflexiona sobre tus pasiones: Piensa en lo que te hace perder la noción del tiempo y en lo que harías sin recibir nada a cambio. Ahí reside el motor de tu propósito.
2. Identifica tus talentos: ¿En qué eres naturalmente bueno? Esas habilidades innatas son herramientas poderosas que puedes utilizar para construir tu camino.
3. Define tus valores innegociables: Comprende qué principios guían tus decisiones. Vivir en coherencia con ellos te brindará paz y autenticidad.
4. Desglosa tus metas: Transforma tus grandes sueños en pequeños pasos manejables. La acción constante, por mínima que sea, genera un impulso imparable.
5. Cultiva tu red de apoyo: No camines solo. Rodéate de personas que te inspiren y te ofrezcan diferentes perspectivas. La conexión humana es un combustible vital.
Puntos Clave a Recordar
Tu propósito vital es una combinación dinámica de pasiones, talentos y valores. Se construye con acciones diarias, superando miedos y buscando apoyo. Es un camino de evolución constante donde la autenticidad y la intención son tus mejores aliados para alcanzar una vida plena y significativa.
Preguntas Frecuentes (FAQ) 📖
P: Pero, ¡cielo! ¿Qué es exactamente eso de “propósito de vida” y en qué se diferencia de simplemente sentirme feliz? A veces me parece lo mismo…
R: ¡Ay, mi gente linda! Esta es una pregunta que muchísimos me hacen, y es súper válida porque a primera vista puede parecer que “propósito” y “felicidad” son sinónimos, ¿verdad?
Pero déjenme contarles, desde mi corazón y lo que he vivido, que hay una diferencia fundamental. La felicidad, para mí, es como esas olas preciosas que llegan a la playa.
Son momentos de alegría, de gozo, de risas, de sentirte bien con lo que tienes o con algo que te acaba de pasar. Es fantástica, ¡la necesitamos como el aire que respiramos!
Pero es, por su naturaleza, más efímera, más ligada a circunstancias externas o a instantes concretos. Puedes ser feliz un viernes por la tarde tomando una cerveza fría en una terraza, ¡y está perfecto!
El propósito de vida, en cambio, es ese río profundo y constante que fluye por debajo de todas esas olas. Es la razón de tu ser, ese “para qué” que le da sentido a cada día, incluso cuando las olas de la felicidad no están tan altas o cuando enfrentas una tormenta.
Es algo que va más allá de un momento; es una brújula interna que alinea tus talentos, tus valores y lo que te motiva, con una contribución, con una huella que quieres dejar en el mundo.
No se trata solo de “tener” cosas que te hagan sonreír, sino de “ser” alguien que vive de acuerdo con lo que más le importa, con lo que le llena el alma.
Cuando tu vida tiene propósito, sientes una satisfacción que perdura, una dirección clara que te impulsa, incluso en los días más grises. Es como esa paz interior que te dice: “Estás en el camino correcto, estás haciendo lo que viniste a hacer”.
Y créanme, ¡esa sensación no tiene precio!
P: Me resuena todo esto, pero me siento tan perdida, ¡tan abrumada! ¿Por dónde empiezo a buscar ese propósito? ¿Hay algún mapa o truco que me funcione?
R: ¡Te entiendo perfectamente, explorador/a! Esa sensación de abrumación es súper común, de verdad. Yo misma me he encontrado en encrucijadas donde no sabía ni por dónde tirar.
Es como cuando estás en una ciudad nueva sin GPS, ¡da vértigo! Pero no te preocupes, no necesitas un mapa único, sino una brújula interna que vamos a calibrar juntos.
Mi mejor “truco”, y lo he comprobado una y otra vez, es empezar por lo más sencillo: ¡la introspección! Siéntate contigo mismo/a, en un lugar tranquilo, con un cuaderno y un bolígrafo.
Pregúntate sin filtros, sin juicios:
“¿Qué actividades me hacen perder la noción del tiempo? Esas en las que estoy tan metida/o que no siento ni hambre ni cansancio”.
“¿Qué me indigna del mundo? ¿Qué problema, grande o pequeño, me gustaría resolver o ver que mejora?”
“Si el dinero no fuera un problema, ¿a qué dedicaría mi tiempo?” No es sobre ignorar la economía, sino sobre destapar deseos genuinos.
“¿En qué momentos me he sentido más orgullosa/o de mí misma/o? ¿Qué estaba haciendo entonces?”También puedes probar la “rueda de la vida”, un ejercicio que me fascina y que muchos de mis seguidores adoran.
Consiste en evaluar tu satisfacción en diferentes áreas (relaciones, carrera, salud, crecimiento personal, etc.). Te ayudará a ver dónde estás y hacia dónde quieres ir.
No busques la respuesta de la noche a la mañana, esto es un viaje, un descubrimiento paulatino. Cada pequeña revelación es un paso. Y ojo, ¡a veces la respuesta no es una única cosa grandiosa, sino una combinación de pequeñas acciones que te hacen sentir vivo/a!
Confía en el proceso y, sobre todo, confía en ti.
P: ¿Es posible que mi propósito cambie con el tiempo? Y, ¿qué pasa si ahora mismo no siento una “pasión” ardiente por nada en particular?
R: ¡Qué buena pregunta, mi gente! Y la respuesta rotunda es: ¡Sí, claro que sí! Quien les diga que el propósito es una meta inamovible para toda la vida, no ha vivido lo suficiente, o no ha observado la vida real.
Imagínense, yo misma no soy la misma que hace unos años. Mis intereses han madurado, mis prioridades han cambiado y, con ellas, mi forma de querer impactar el mundo.
El propósito es dinámico, como nosotros. Lo que te movía con 20 años puede que no sea lo mismo a los 40, ¡y está genial! La vida está en constante movimiento y nosotros también evolucionamos.
Y si ahora mismo no sientes esa “pasión ardiente” que parece que todo el mundo encuentra en las redes sociales, ¡respira hondo y no te presiones! Es otro sentimiento súper común.
A veces, la pasión se esconde detrás de la curiosidad. Mi consejo es que te des permiso para explorar, para probar cosas nuevas sin la expectativa de que sean “el gran amor de tu vida”.
Inscríbete a un curso de algo que te llame la atención, lee sobre temas que te generen chispa, ofrécete como voluntario/a en algo que te parezca importante.
A veces, la pasión no llega de golpe, sino que se construye poco a poco, a medida que te involucras y descubres que algo te hace sentir útil, que aportas valor, o que simplemente disfrutas el proceso.
No subestimes el poder de las pequeñas cosas que te generan un poquito de bienestar o interés. Esas pequeñas chispas son el comienzo del fuego. ¡No te rindas!
Sigue explorando, sigue probando, y el propósito, o esa pasión que buscas, encontrará su camino hacia ti.






